Existen diferentes maneras de trabajar el metal líquido, de los cuales los artesanos y personal no profesional pueden echar mano. No obstante, siempre se debe trabajar con las debidas precauciones para evitar accidentes dado que se trabaja con metal líquido.

En primera instancia hay que dejar claro que la fundición se refiere a la fabricación de piezas metálicas utilizando moldes y vertiendo metal líquido en ellos. Dichos moldes son fabricados principalmente de arena, pero también puede utilizarse yeso, por ejemplo.

La técnica de fundición es utilizada desde la antigüedad, pero no es la única forma de trabajar con el metal, también se puede realizar a través de:

* Fundición a presión

* Forja

* Extrusión

* Mecanizado

* Laminado





Mientras que la fundición tiene varios tipos con los que se puede trabajar para obtener determinadas características, aquí te dejamos algunos:

Fundición Gris: se trabaja en hierro, su característica principal es que la mayor parte del contenido que utilizado es carbón y adquiere forma de escamas o láminas de grafito.

Fundición nodular o dúctil: se trabaja en hornos cubilotes fusionado con chatarra con mezcla de coque y piedras calizas.

Fundición maleable: se trata de hierros producidos a partir del tratamiento térmico denominada fundición blanca, en el que se genera una microestructura en la que el carbono se combina en gran medida con cementita.

Fundición atruchada: Cuenta con una matriz de fundición blanca combinada con una fundición gris. Al encontrarse libre el carbono, se complica su maquinación.

Estos son algunos de los tipos de fundición, pero no los únicos. Existen otras variantes en los que usan otros elementos que ayudan al proceso o procesos que contribuyen a brindar determinadas características.